Puntillas olvidadas en cajones con cierto olor a humedad, esperando que alguien les dé nueva vida....
.....las lave y las planche con amor, soñando dónde colocarlas para que luzcan en todo su esplendor.
De vez en cuando rebusco en los cajones llenos de ellas, las toco, las huelo y me gusta pensar en las manos primorosas que las tejieron. Manos suaves, manos arrugadas, manos grandes o menudas, pero todas sabias...
Y de pronto aparece la tela adecuada, ese lino color arena que tenias guardado para hacer un cojín. La coses y queda perfecta. Y luego piensas ponerle los botones de madera del mandarino del jardín. Y decides coserlos con hilo de cáñamo y hacerles una lazada.
Las pequeñas lucirán en bolsitas con aire romántico, para guardar pequeños tesoros. Ese conjunto de ropa interior tan especial, ese par de medias finas para salvaguardarlas de los roces del cajón.....
Detalle del cierre
Y al final, me siento feliz de haber rescatado del olvido estos pequeños tesoros.

